Publicado en Neurodesarrollo, Nutrición Infantil

Consumir cantidades adecuadas de yodo favorece el desarrollo cerebral de tu bebé

El consumo insuficiente de yodo en la dieta de la mujer embarazada y en el niño durante los primeros años de vida constituye la principal causa de retraso mental y conlleva a bajo desarrollo cognitivo

El yodo es un elemento traza esencial para la síntesis de hormonas tiroideas y también actúa en la formación estructural de los lípidos del cerebro. Su importancia en el embarazo y los primeros años de vida es un aspecto de gran actualidad, y se ha encontrado que cuando la madre tiene una ingesta insuficiente de yodo aumenta el riesgo de aborto, y el bebé tiene más riesgo de cretinismo, daño cerebral e hipotiroidismo

Durante las primeras 18-20 semanas del embarazo, el feto depende de los aportes de su madre de la hormona T4 libre la cual atraviesa la barrera placentaria para llegar al feto, y es indispensable para el desarrollo neurológico del mismo, pudiendo desencadenar secuelas irreversibles en el recién nacido. Es importante destacar que madres sanas, pero con aporte insuficiente de yodo en su dieta, tienen los niveles de esta hormona disminuida y por tanto el feto en formación no la podría recibir durante su desarrollo neurológico prenatal

“Toda madre tiene el derecho a una ingestión adecuada de yodo durante el embarazo, para asegurar que su hijo tenga un desarrollo mental óptimo”

Convención sobre los derechos de la infancia. Nueva York, 1989

El contenido de yodo presente en los alimentos depende principalmente de la concentración en el suelo de este elemento. Ambientes deficientes en yodo son comunes en las zonas montañosas, zonas elevadas de grandes precipitaciones y regiones de frecuentes inundaciones. El agua marina constituye la principal reserva de este elemento.

Los alimentos que aportan mayor cantidad de yodo son los frutos del mar, peces de agua salada, leche y huevos, plátano, vainas y ciruelas secas. En menor cantidad lo encontramos en carnes, frutas y vegetales

También puedes tomarla de la sal yodada, como el resto de la población. Sin embargo, recuerda que los niños menores de un año no deben recibir sal en su alimentación

Bibliografía: Dunn JT, Delange F. Damaged reproduction: The most important consequence of iodine deficiency. J Clin Endocrinol Metab 2001; 6: 2360-3

Autor:

Dra Mayerling Zabala Pediatra Especialista en Inmunoalergología y Nutrición Pediátrica

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