Publicado en Alimentación Complementaria, Nutrición Infantil, Salud Infantil

Botulismo en Niños, una enfermedad prevenible

El botulismo es una enfermedad poco frecuente pero potencialmente fatal si no es diagnosticada y tratada a tiempo. Debe sospecharse en todo lactante con estreñimiento, debilidad muscular, dificultad en la deglución y llanto débil

El botulismo infantil es una enfermedad poco frecuente pero con gran impacto en aquellos que la desarrollan. En Estados Unidos de América se dan 110 casos de botulismo al año, de los cuales el 65% son casos de botulismo infantil. En Europa, se han reportado casos en Francia, Alemania, Italia y España, siendo la población más afectada los niños entre 0-4 años.

Se conocen tres formas de presentación clínica: El botulismo alimentario, el botulismo del lactante y el botulismo por heridas.

En niños, el botulismo es causado por las esporas de una bacteria llamada Clostridium botulinum, las cuales llegan al intestino del bebé y liberan una toxina que paraliza los músculos del bebé. La enfermedad se presenta principalmente en niños pequeños entre 6 semanas y 6 meses de edad, sin embargo, puede ocurrir en bebés desde tan solo 6 días de nacido y hasta de 1 año de edad.

En los niños que desarrollan botulismo se ha encontrado que en el 25% la causa es el consumo de miel que contiene las esporas, pero en otros puede estar relacionado con el consumo de alimentos elaborados inapropiadamente, en los que la bacteria o sus esporas sobreviven, crecen y producen las toxinas. La preparación de los alimentos del bebé una vez iniciada la alimentación complementaria debe realizarse bajo las recomendaciones sobre adecuada manipulación, higiene y conservación de alimentos.

Los factores de riesgo son:

  • Consumo de miel en niños menores de 12 meses de edad
  • El vivir en zonas rurales o granjas en menores de 2 meses
  • Vivir en zonas donde realicen la fragmentación del suelo por labores agrícolas o construcciones
  • Situaciones de viento o polvo en zonas donde las esporas contaminan habitualmente el suelo.

En los casos presentados se ha visto que los niños amamantados que se han contagiado desarrollan la infección más tarde y de forma menos severa.

Long, S. Pediatrics, 1985

Aunque es una enfermedad poco frecuente en nuestro medio, debido a su gravedad debemos pensarla en todo lactante, especialmente menor de seis meses, con síntomas tales como estreñimiento, debilidad muscular, dificultad en la deglución y llanto débil, así como pérdida del control de la cabeza, especialmente si está asociado a los factores de riesgo ya descritos.

Recomendaciones:

  • Evitar el consumo de miel de abeja, de caña y sus derivados, según recomendación de la Academia Americana de Pediatría y el Instituto Nacional de la Salud en EEUU, avalado por las principales sociedades pediátricas del mundo
  • La preparación de los alimentos del bebé debe realizarse con las recomendaciones de conservación adecuada

Bibliografía

🔸Asociación de Médicos de Sanidad Exterior, 2018

🔸Chia, JK, Clark JB, Ryan CA, Pollack M. Botulism in an adult associated with food-borne intestinal infection with Clostridium botulinum. N Engl J Med 1986;315:239-241

🔸Lizarraga, et al. Botulismo infantil. A propósito de un caso, 1996

🔸Long S. Epidemiologic study of infant botulism in Pennsylvania: Report of the infant botulism study group. Pediatrics 1985; 75:928-934

🔸Wigginton JM, Thill P. Infant Botulism. A review of the literature. Clinical Pediatrics 1993;32:669-674

Autor:

Dra Mayerling Zabala Pediatra Especialista en Inmunoalergología y Nutrición Pediátrica

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